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Hypermiling, o cómo reducir el consumo de combustible

Hypermiling, o cómo reducir el consumo de combustible

¿Has oído hablar del término Hypermiling? Es una nueva técnica para reducir el consumo de combustible de nuestro vehículo durante la conducción.

Si no te suena el término, no es problema. Si pasas mucho tiempo al día al volante de tu vehículo, seguro que reconocerás algunas de las técnicas bajo las que se acuña este término.

El Hypermiling es una práctica que afirman, surgió en 2003 cuando el precio del combustible experimentó un notable crecimiento sobre todo en países como Estados Unidos.

Tal es así que en 2008 ya formaba parte del New Oxford American Dictionary como neologismo del año, la versión inglesa de nuestro ya conocido Diccionario de la RAE.

Para los “Hypermillers”, así se llama a todos los conductores que practican esta técnica, ya no basta con repostar cuando el combustible roza su precio más bajo durante la semana, sino que, van más allá.

En muchos casos rozan la ilegalidad e incluso no dudan en poner en riesgo la seguridad del resto de conductores si así consiguen reducir el consumo de combustible de sus vehículos.

Pero no es oro todo lo que reluce, al menos en Estados Unidos, donde en agosto de 2008 se constituyó la "Hypermiling Safety Foundation" con el fin de promover un programa de concienciación pública sobre la seguridad vial

Desde esta fundación se promovían técnicas para reducir el consumo de combustible, eso sí, legales y respetuosas con la seguridad vial.

Pese a ello, no es necesario viajar a Estados Unidos para ver cómo algunas de estas técnicas son llevabas a cabo por conductores en nuestras carreteras.

Ahora bien, ¿en qué consiste realmente el Hypermiling?

 

Bajar pendientes en punto muerto o con el motor apagado.

Esto es algo que gran parte de los conductores han hecho al menos una vez. Ya sea para dar marcha atrás, intentando aparcar o bajar una cuesta a ralentí, hacerlo conlleva más peligros de los que creemos.

Imagina que aparece un peatón, un ciclista o incluso un animal en la calzada mientras practicas esta técnica. Si con la inercia generada por la altura de la pendiente consigues gran velocidad… no es necesario que digamos cómo puede acabar esta pequeña aventura, ¿no?

Al apagar el motor del vehículo, la asistencia de la dirección, su bloqueo en caso de emergencia y el servofreno ya no están disponibles para su uso. Tan sólo queda una sola opción, el freno de mano.

Debes pensar que en los pocos segundos que tardas en conseguir frenar el vehículo y en arrancar el motor, puede que sea tarde en caso de accidente.

Por lo que es totalmente una medida inútil. Además, otro aspecto que desconocen muchos conductores que la practican es que realmente no están consiguiendo reducir el consumo de combustible, sino al contrario.

Un vehículo consume más combustible si dejamos que sea la inercia la que mueva el motor y no una marcha engranada.

Nuestro consejo, si quieres tener un consumo 0, las pendientes bájalas con una marcha engranada y sin pisar el acelerador.

 

Usar el rebufo de otros vehículos.

La zona de turbulencias y bajas presiones que deja tras de sí un vehículo ofrece menos resistencia al avance que el aire en calma, por lo tanto, supone un ahorro.

Bien es cierto que con el rebufo podemos reducir el consumo de combustible de nuestro vehículo, pero perdemos algo muy importante, la distancia de seguridad y con ella, la capacidad de reacción en caso de frenada del vehículo delantero.

Por lo tanto, es una completa locura desde el punto de vista de la seguridad vial y una medida totalmente desaconsejable.

 

Reducir la masa del vehículo.

Masa es sinónimo de inercia física. Lo que quiere decir que, cuanto mayor sea el peso que un vehículo cargue, mayor potencia necesitaremos durante la aceleración y conducción estable. Lo que significa un mayor consumo de combustible.

Si lo que buscas es reducir el consumo, debes portar siempre el mínimo peso posible. Muchos conductores optan por eliminar piezas necesarias o incluso no llevar pasajeros. Lo que nos parece una completa tontería.

Si deseas aligerar el peso de tu vehículo, comienza por dejar en casa todos los bultos innecesarios que se van acumulando en el maletero y en los asientos traseros.

Eliminarás masa y harás tu vehículo más seguro ante una frenada repentina.

 

Apagar el aire acondicionado.

“No enciendo el aire acondicionado porque consume demasiado”, ¿cuántas veces habrás escuchado a un amigo decir eso?

Es cierto que el aire acondicionado consume energía de nuestro vehículo, y por lo tanto, combustible.

Y también es cierto que en ocasiones podemos prescindir de su uso, pero sólo cuando la temperatura nos lo permita.

Muchas personas creen que durante el verano bajando las ventanillas, consiguen reducir el consumo de combustible que podría provocar el uso del aire acondicionado, pero se equivocan.

Circular por una autovía a una velocidad media de 120km/h con las ventanillas bajadas es totalmente contraproducente.

Las ventanillas bajadas no son un sustituto del aire acondicionado, aumentan la resistencia aerodinámica y, por lo tanto, el consumo, al hacer un esfuerzo extra el coche debido al aire.

Las bolsas de aire que se generan entre los vehículos o al adelantar a un camión o vehículo pesado pueden hacer que el coche se desestabilice haciéndonos perder el control y provocando así un accidente en cadena.

Al contrario sucede en invierno. Ir con el aire acondicionado apagado y con un abrigo grueso, hace que en caso de frenada los sistemas de seguridad de retención como el cinturón de seguridad no funcione de forma correcta.

 

Circular usando una velocidad baja y de pocas revoluciones.

Ésta es una práctica que realizan muchos conductores en carreteras interurbanas donde los límites de velocidad no son tan respetados, bien por el tráfico nulo o porque en su mayoría son trayectos muy cortos.

Circular a una velocidad baja hace que el motor genere menos revoluciones y por lo tanto, consuma menos.

Pese a ser una técnica para reducir el consumo de combustible válida en determinadas ocasiones, no deja de suponer un gran peligro para la seguridad vial del resto de conductores.

Lo que muchos de los conductores que la practican no saben es que, al igual que sobrepasar los límites de velocidad conlleva una sanción. Circular muy por debajo de ellos, también la supone.

Esta táctica se vuelve peligrosa cuando circulamos a muy bajas velocidades entre otros vehículos. Esto hace que se produzca mayor número de adelantamientos, y la pérdida de la capacidad de reacción por parte del vehículo de la parte de atrás.

 

Comprobar periódicamente la presión de los neumáticos.

Muchos conductores tienen la creencia de que aumentando la presión de sus neumáticos al máximo conseguirán un mayor ahorro en el consumo de su vehículo.

Esto es cierto, al aumentar la presión la resistencia a la rodadura se reduce. Pero también aumenta el riesgo de sufrir un reventón al aumentar el desgaste de la banda central de los neumáticos.

Con ello podemos reducir combustible sí, pero quizás nos cueste un viaje al taller antes de lo previsto.

Por lo que es muy importante hacer caso de las indicaciones del fabricante y sobre todo revisar periódicamente que la presión sea la correcta.

 

Como has podido comprobar no todo son técnicas acertadas y muchas de ellas no sólo ponen en peligro tu propia seguridad sino también la del resto de conductores.

Nuestro mayor consejo es que, a veces vale más gastar un poquito más que poner tu vida en peligro por el simple hecho de reducir el consumo de combustible.

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